The Loser
Cuando niño recibía distintas adulaciones sobre mi apariencia física. Me proyectaban ser todo un Don Juan y aunque eso podría darme cierta seguridad para mi futuro, lo cierto es que en el momento en qué empecé a crecer, me era difícil enfrentar ese momento de la seducción. Crecí en un colegio de hombres, donde la relación hombre mujer era nula, a uno le gustaban las profesoras más de manera platónica y porque era lo único que se veía que porque realmente inspiraran belleza y deseo.
Ya en las calles o en los conjuntos residenciales, no encontraba nadie que me mirara. Era como un Gregorio Samsa pero que sí se podía parar de la cama, pretendí muchas mujeres en mi adolescencia, sobre todo a los 15 años, donde luego de ir a una fiesta, le gusté a una mujer, poco atractiva pero que por lo menos me iba a dar mi primer beso. Real pero cierto, solo luego de tantos años que yo recuerde mis labios se juntaron con otros - como diría Berthold Bretch - los labios de no juntarlos con los labios se van secando; pues así fue, mis labios no se secaron. No inicié ninguna relación pues la presión social y todos esos asuntos, de verdad, me hicieron salir corriendo y jamás pero jamás volver a verla. Sin embargo, seguía sintiéndome como un perdedor con las mujeres, mientras mis amigos, se levantaban casi todo lo que veía, yo que en teoría podía ser más atractivo, no me miraba nadie o si me miraba, volteaba la mirada. No fui el Don Juan que se pronosticó. Así fue durante mucho tiempo, las mujeres que llegaban a mi vida, lo hacían por casualidad, y era más lo que yo me enamoraba como por agradecimiento que por haber construido algo. Si bien es cierto, esta afirmación puede ser tendenciosa y fantoche, pues se trata de calidad y no de cantidad, no me voy a engañar a mí mismo y admito que siempre quise ser el Don Juan pronosticado y no uno simple "loser" que se mete con quien le mira. Esta última conclusión, la llego luego de tantos años, que han pasado.
Ahora pues no soy ni el Don Juan que se pronosticó pero tampoco soy el loser que concluí ser. Ya no soy adolescente, ya no me enamoro por canciones, ya no me meto solo con la que me mira, sino con quien elijo, claro, no todo el mundo me tiene que aceptar mi elección. Me siento más tranquilo y menos desesperado, tengo 35 años, he tenido muchas novias, ahora tengo una desde hace cuatro años, me espera con amor que vuelva a vivir al caribe, eso no ha pasado y luego explicaré por qué.
Solo concluyo, que uno es lo que se mira al espejo, quizás yo era loser porque así me sentía al ver una mujer, me sentía poco atractivo y trataba de llamar la atención con cosas, que en lugar de llamarla, espantaban. Me intentaba mostrar como un hombre lírico pero reflejaba ser débil, me intentaba mostrar como un hombre fuerte, pero reflejaba ser vasto y ordinario, quizás no sabía quien era, y por eso me mostraba poco auténtico.
Saber quien es uno realmente, es una tarea diaria, yo aún no lo sé totalmente, aunque tengo cosas claras de quien no soy. Siempre digo de manera metafórica que solo sé que soy hincha del América, que soy Colombiano y que me gusta Fito Páez, ahora le agrego que amo a mi novia.
Ojalá algún día lo supiera, aunque como dice Pablo Milanés, nadie sabe al día siguiente lo que hará.
por ser el primer post hay que ponerle un clásico http://www.youtube.com/watch?v=YgSPaXgAdzE
ResponderEliminaro una mas nueva http://www.youtube.com/watch?v=2Ui_Q4qBDJY
ResponderEliminarPrefiero el primero
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