Es innegable que te quiero
Te quiero y no tengo razón, ni por qué
Te quiero y no tengo para qué
Pero te quiero
Te quiero desde lo absurdo e incomprensible
Desde lo ridículo y lo cínico
Te quiero con este silencio con mi querer
Y el silencio de tu no querer
Con la negación de un duelo que apaga jazmines
No quiero verte seguir tu lecho y quedarme como un rivereño
Un rivereño que no se sumergió en el caudal de tu corazón
Solo me queda quererte
En búsqueda del jazmín marchitado
Tratando de ser sorprendido por el olvido
Harold Ruiz Vieda
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